El biodigestor, sus derivas y encuentros
A principio de año surge desde la agrupación la necesidad de encarar proyectos de extensión como forma de movilizarnos como estudiantes y poder hacer visible en la práctica la elección de la UNL de priorizar los servicios a empresas frente a los acercamientos e intercambios con los barrios y organizaciones sociales.
En base a esto empezamos a consolidar los vínculos con la granja agroecológica “la verdecita” y el profesor perteneciente al GENC Orlando Giampaoli. Luego escribimos un proyecto de Voluntariado Univesitario que consistía en la construcción en forma colectiva (estudiantes, la verdecita, productores fruticulturas de la zona y vecinos del barrio “29 de Abril”) y mientras esperábamos los resultados impulsamos la formación de un grupo de trabajo autónomo que se sumo a los proyectos de Orlando y empezó la construcción de cocinas solares.
El grupo se consolidó gracias al “discutir -hacer” y hoy podemos decir orgullosos que tiene identidad propia “Los Verdes No Convencionales” y está logrando lo que se buscaba en un principio, estudiantes organizados que salen de la facultad y buscan redefinir los vínculos de la misma con la sociedad. No salió el Voluntariado por lo que el proyecto se transformo en autogestivo y luego de difusión de lo realizado y a fuerza de Fiestas y bonos contribuciones se logro conseguir fondos suficientes como para empezar el proyecto.
Actualmente se está construyendo la segunda cocina solar y se esta rediscutiendo la forma de construir el biodigestor teniendo en cuenta las nuevas condiciones.
Algunas de las definiciones del grupo son:
“...Pensamos que actualmente la práctica universitaria encasilla la enseñanza, la investigación y la extensión como tres momentos estancos de la experiencia y el conocimiento, configurando instancias pasivas donde la transferencia es la modalidad predominante de la reproducción y apropiación del conocimiento. Como consecuencia de este modelo educativo la enseñanza se ve transformada en un disciplinamiento técnico, la investigación en un servicio contratable y la extensión en una oferta de productos y servicios. Hoy en día múltiples mecanismos naturalizan la idea de “usuarios y productores de conocimiento” y es en estos casos donde el conocimiento, enunciado como bien, es trastocado en mercancía. Es por esto que nos surge la inquietud por salir de la facultad, la necesidad de conversar con “el afuera” aprendiendo y aportando nuestros conocimientos en cuestiones prácticas, ejerciendo la Extensión Universitaria en el sentido de la palabra en que nosotros la entendemos, como parte fundamental y transversal a toda construcción de conocimiento pero además como forma de romper con la lógica imperante de “seguir hablando entre universitarios”. ...”
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